¿Puedes contarnos sobre ti y la historia de la Fundación para el Recuerdo de la Esclavitud?
Soy Aïssata Seck, Directora de la Fundación para el Recuerdo de la Esclavitud. Mi carrera está marcada por un compromiso de larga data con el reconocimiento de la historia y la memoria de los Tirailleurs senegaleses (Soldados de las tropas coloniales francesas) y, más ampliamente, con la promoción de recuerdos relacionados con la esclavitud y el legado colonial.
La Fundación, una reconocida organización de interés público, fue creada en 2019 por el gobierno francés para continuar y ampliar los esfuerzos de reconocimiento iniciados por la Ley Taubira de 2001. Su misión es transmitir la historia de la esclavitud colonial, celebrar sus recuerdos y promover los legados culturales que se derivan de ella. Opera en Francia continental, territorios de ultramar e internacionalmente.
¿En qué proyectos se centra actualmente FME?
Después de conmemorar el bicentenario de la indemnización impuesta a Haití en 1825 en 2025, la Fundación se está preparando para dos hitos importantes.
El primero es la conmemoración del 25 aniversario de la Ley Taubira en 2026, una ley fundacional que reconoció la esclavitud como un crimen contra la Humanidad. Nuestro objetivo es convertirlo en un momento de recuerdo, ciudadanía y cultura de alcance nacional e internacional.
Esto implicará la movilización de instituciones culturales, eventos educativos y científicos, así como iniciativas que reúnan a jóvenes, artistas, investigadores y socios internacionales. También será una oportunidad para lanzar una etiqueta nacional 'Lieux de Mémoire' (Lugares del Recuerdo), destinada a promover y conectar los sitios del patrimonio francés vinculados a la historia de la esclavitud.
La segunda es la preparación de una gran exposición en 2027, que será un paso importante para hacer que la historia de la esclavitud en Francia sea visible y accesible para el mayor número posible de personas. Estos proyectos forman parte de una dinámica más amplia: transmitiendo, uniendo e inscribiendo permanentemente esta historia en la conciencia colectiva.
¿Qué tipo de actividades haces en torno a la educación y por qué encuentras esto importante?
La educación está en el corazón de nuestra misión. Desarrollamos recursos educativos para profesores, organizamos concursos escolares y ofrecemos herramientas adaptadas al público joven. El reto es dar a los jóvenes las claves para entender esta historia universal y combatir los prejuicios. La transmisión de conocimientos es esencial para construir una sociedad más justa y consciente de su pasado.
¿Qué desafíos ha encontrado para destacar el patrimonio cultural negro en Francia?
El primer desafío es la invisibilidad: Durante mucho tiempo, el patrimonio vinculado a la esclavitud y las poblaciones negras fue ignorado o marginado en las narrativas nacionales. Debemos trabajar para su reconocimiento e integración en el patrimonio común.
El segundo desafío es de carácter conmemorativo y político: esta historia toca heridas profundas y a veces sigue siendo una fuente de tensión. Por último, hay un reto material: La identificación, conservación y promoción de objetos y archivos requiere necesariamente recursos significativos.
¿Cómo han apoyado las prácticas digitales su trabajo y misión?
La tecnología digital es una herramienta fundamental para ampliar el acceso a esta historia. Permite la difusión generalizada de recursos educativos, la accesibilidad de los archivos digitalizados y la capacidad de llegar a audiencias jóvenes y conectadas.
Durante la pandemia, por ejemplo, nuestras actividades digitales fueron esenciales para mantener la transmisión y las conmemoraciones. Hoy en día, estamos explorando aún más la mediación digital a través de las redes sociales y las plataformas colaborativas.
Desde su perspectiva, ¿cuál es la importancia de destacar estos objetos digitalizados en FME?
La digitalización permite preservar y hacer visibles objetos que a menudo están dispersos, son frágiles o de difícil acceso. Democratiza el acceso al patrimonio y ofrece la oportunidad de cruzar perspectivas al vincular colecciones ubicadas en Francia, Europa, territorios de ultramar o América. Para la Fundación, es una forma de anclar esta historia en una narrativa global y compartida.

¿Puedes contarnos sobre una historia u objeto en particular en el que tus audiencias han estado interesadas?
Uno de los objetos más llamativos es la ordenanza de 1825 de Carlos X que impone una indemnización colosal a Haití a cambio de su reconocimiento. El archivo original, conservado en los Archivos Nacionales de Francia, despierta una fuerte emoción: encarna tanto la libertad ganada por Haití como la injusticia de la deuda que pesaba sobre su desarrollo. Su presentación al público en 2025 fue un poderoso momento de recuerdo y educación.
¿Qué consejo daría a otras instituciones europeas que buscan formas de destacar su historia negra?
En primer lugar, les aconsejaría que trabajaran con las comunidades afectadas, que coconstruyeran narrativas y evitaran un enfoque de arriba hacia abajo. Luego, para llevar las memorias nacionales al diálogo con la historia global: La historia de las poblaciones negras en Europa es inseparable del Atlántico y el Océano Índico, las circulaciones coloniales y poscoloniales. Finalmente, invertir en investigación, educación y digitalización, que son poderosas palancas para inscribir permanentemente estas historias en la conciencia colectiva.

Fondation pour la mémoire de l’esclavage met la mémoire nationale en dialogue avec l'histoire globale
Nous nous entretenons avec Aïssata Seck, directrice de la Fondation pour la Mémoire de l’Esclavage, sur la mission de l’organisation et sur la manière dont elle donne aux jeunes les clés pour comprendre l’histoire et lutter contre les préjugés.

Pouvez-vous nous parler de vous et de l’histoire de la Fondation pour la mémoire de l’esclavage?
Je suis Aïssata Seck, directrice de la Fondation pour la mémoire de l’esclavage. Mon parcours est marqué par un engagement de longue date pour la reconnaissance de l’histoire et de la mémoire des tirailleurs sénégalais et, plus largement, pour la valorisation des mémoires liées à l’esclavage et aux héritages coloniaux.
La Fondation,reconnue d’utilité publique, a été créée en 2019 par l’État français poursuivre et amplifier l’action de reconnaissance initiée par la loi Taubira de 2001. Elle a pour mission de transmettre l’histoire de l’esclavage colonial, de célébrer ses mémoires et de valoriser les héritages culturels qui en sont issus. Elle agit en France hexagonale, dans les Outre-mer et à l’international.
Sur quels projets FME se concentre-t-il actuellement?
Après avoir marqué en 2025 le bicentenaire de l’indemnité imposée à Haïti en 1825, la Fondation prépare désormais deux grandes échéances.
La première est la conmemoration des 25 ans de la loi Taubira en 2026, une loi fondatrice qui a reconnu l’esclavage comme crime contre l’humanité. Nous voulons en faire un moment mémoriel, citoyen et culturel d’ampleur nationale et internationale.
Cela passera par la mobilisation des institutions culturelles, des événements éducatifs et scientifiques, mais aussi par des initiatives qui associent la jeunesse, les artistes, les chercheurs et les partenaires internationaux. Ce sera également l’occasion de lancer un label national des “Lieux de mémoire”, destiné à valoriser et relier les sites patrimoniaux liés à l’histoire de l’esclavage.
La deuxième est la préparation d’une grande exposition en 2027, qui constituera une étape majeure pour rendre visible et accessible au plus grand nombre l’histoire de l’esclavage en France.
Ces projets s’inscrivent dans une dynamique plus large : transmettre, fédérer et inscrire durablement cette histoire dans la conscience collective (en inglés).
Quel genre d’activités faites-vous autour de l’éducation et pourquoi trouvez-vous cela important?
L’éducation est au cœur de notre mission (en inglés). Nous développons des ressources pédagogiques pour les enseignants, organisons des concours scolaires et proposons des outils adaptés aux jeunes publics. L’enjeu est de donner à la jeunesse les clés de compréhension de cette histoire universelle et de lutter contre les préjugés. La transmission est essentielle pour construire une société plus juste et consciente de son passé.
¿Quels défis avez-vous rencontrés pour mettre en valeur le patrimoine Noir en France?
Le premier défi est l’invisibilisation : longtemps, le patrimoine lié à l’esclavage et aux populations noires a été ignoré ou marginalisé dans les récits nationaux. Il faut travailler à sa reconnaissance et à son intégration dans le patrimoine commun. Le deuxième défi est d’ordre mémoriel et politique : cette histoire touche à des blessures profondes et reste parfois source de tensions. Enfin, il existe un défi matériel : l’identification, la conservation et la valorisation des objets et archives nécessitent des moyens importants.
Comentario les pratiques numériques ont-elles soutenu votre travail et votre mission?
Le numérique est un outil fondamental pour élargir l’accès à cette histoire. Il permet de difusor largement des ressources pédagogiques, de rendre accessibles des archives numérisées, et d’atteindre des publics jeunes et connectés.
Pendant la pandémie, par exemple, nos activités numériques ont été essentielles pour maintenir la transmission et les commémorations. Aujourd’hui, nous explorons davantage la médiation numérique à travers les réseaux sociaux et des plateformes collaboratives.
¿De votre point de vue, quelle est l’importance de mettre en valeur ces objets numérisés au FME?
La numérisation permet de sauvegarder et de rendre visibles des objets souvent dispersés, frágils ou difficilement accessibles. Elle démocratise l’accès au patrimoine et offre la possibilité de croiser les regards, en reliant des collections situées en France, en Europe, dans les Outre-mer ou dans les Amériques. Pour la Fondation, c’est une manière d’ancrer cette histoire dans un récit global et partagé.

¿Pouvez-vous nous parler d’une histoire ou d’un objet particulier qui a intéressé votre public?
L’un des objets les plus marquants est l’ordonnance de Charles X de 1825 imposant à Haïti une indemnité colossale en échange de sa reconnaissance. L’archive originale, conservée aux Archives nationales, suscite une émotion forte : elle incarne à la fois la liberté conquise par Haïti et l’injustice de la dette qui a pesé sur son développement. Sa présentation au public en 2025 a été un moment fort de mémoire et de pédagogie.
¿Quels conseils donneriez-vous aux autres institutions européennes qui cherchent des moyens de mettre en valeur leur histoire des Noirs?
Je leur conseillerais d’abord de travailler avec les communautés concernées, pour co-construire les récits et éviter une approche descendante. Ensuite, de faire dialoguer les mémoires nationales avec l’histoire globale : l’histoire des populations noires en Europe est indissociable des circulations atlantiques et d’Océan indien, coloniales et postcoloniales. Enfin, d’investir dans la recherche, l’éducation et la numérisation, qui sont des leviers puissants pour inscrire durablement ces histoires dans la conscience collective.
